viernes, 5 de marzo de 2010

Brindemos al alba.

¿Y que más da? Si hace tiempo que no avisto aquel paisaje, donde estrellas y fugaces reflejan el precioso brillo en mi pupila. Si mezclándome entre notas la sinfonía sigue desafinada, negras, blancas, corcheas... y así sucesivamente hasta llegar al vacío, y eso sí, es pura poesía melódica.

¿Que nos queda en la eternidad?, ¿un puñado de dinero tal vez? o quizás, quizás... unos cartones donde poder descansar. Los caminos se cruzan pero siempre están ecuánimes.