Que hoy no consigo ni verte, se ha hecho tarde y parece no importar. La gélida noche nos guía a una cálida luna que nos aguarda, y lo hace en tu coraje.
¿Fue el alcohol o fue mi enagenación transitoria? Pero yo vi a dios, y lo vi convencido. Me prometió el sol y desde entonces no ha dejado de llover.
Anteayer sentí la pobreza y no supe articular palabra, quise redimir mis penas, y lo único que logré fue el abrazo de mi conciencia. Decidí acudir a dios, pero ya no estaba.
Muerte y religión van de la mano... pero esa es otra historia. Hoy toca olvidar.
viernes, 30 de octubre de 2009
jueves, 8 de octubre de 2009
Honrando a la memoria.
Otra vez vuelve a salir el sol, las calles, desgastadas como siempre, contemplan fielmente mi despertar desde el día en que llegué a este maravilloso barrio. He crecido a tu vera, conociendote en cada una de las esquinas, amargas compañeras donde la noche no protege al día, pero sin ningún género de dudas, brillantes profesoras de la vida.
Atrás se han ido quedando los atracos, las carreras delante de los chapas, los gitanos, el Jara, el Cholo, y tantos otros que en su día se conviertieron en el azote de estas calles... los robos en Las Brujas, las pintadas en el canal y en el vertedero, los yonkis del Paraiso, los canutos enfrente de la guardería, los botellones en las escaleras, la furgoneta abandonada, las varillas, las peleas en las fiestas, las primeras escaleras del parque, la esquina del parque, las peyas en la misma puerta del tuto, las enormes fumadas en los recreos, los primeros botellones en el villas, los petardos, las pachangas, las porras de madero (todavía guardo una) y tantos otros recuerdos que me dejo en la memoria.
Ahora me doy cuenta que te he querido desde el primer dia, el aire aquí siempre se respiró diferente... Barrio, con el tiempo he aprendido a apreciarte.
Atrás se han ido quedando los atracos, las carreras delante de los chapas, los gitanos, el Jara, el Cholo, y tantos otros que en su día se conviertieron en el azote de estas calles... los robos en Las Brujas, las pintadas en el canal y en el vertedero, los yonkis del Paraiso, los canutos enfrente de la guardería, los botellones en las escaleras, la furgoneta abandonada, las varillas, las peleas en las fiestas, las primeras escaleras del parque, la esquina del parque, las peyas en la misma puerta del tuto, las enormes fumadas en los recreos, los primeros botellones en el villas, los petardos, las pachangas, las porras de madero (todavía guardo una) y tantos otros recuerdos que me dejo en la memoria.
Ahora me doy cuenta que te he querido desde el primer dia, el aire aquí siempre se respiró diferente... Barrio, con el tiempo he aprendido a apreciarte.
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