sábado, 28 de febrero de 2009

Recuerdos de Lavapiés.

General, tu tanque es más fuerte que un coche.
Arrasa un bosque y aplasta a cien hombres.
Pero tiene un defecto:
Necesita un conductor.

General, tu bombardero es porderoso.
Vuela más rápido que la tormenta y carga más que un elefante.
Pero tiene un defecto:
Necesita un piloto.

General, el hombre es muy útil.
Puede volar y puede matar.
Pero tiene un defecto:
Puede pensar.

(Bertholt Brecht)

viernes, 27 de febrero de 2009

Y no lo entiendo.

Suplicando clemencia, arrodillado el blasfemo ante vuestras Cortes. Cortes de asesinos escudados en Estados, inmunidad gratuíta... Sinceramente, no lo entiendo.

-¿Por qué me condenáis si sólo robe un trozo de pan para mi familia?

-Porque el Código Penal, condena al que roba. Porque en "beneficio" de nuestros habitantes, tenemos una Ley y unos jueces, y unos juzgados,... y unos policías.

-¿Por qué no condenáis a los que mandaron construir una valla? Una valla 3 metros más alta, más grande y más espinosa. 3 metros de libertad, tan sólo 3 metros. Baje a la calle y de usted 3 o 4 pasos... Ahora pregúntese porque en esa ínfima distancia, mueren personas.

-¿Porqúe me juzgáis si lo único que hice fue pensar por mí mismo?

-Porque este mundo no está echo para pensar. Porque para algo, como ya dije antes, existe una Ley, y unos jueces, y unos juzgados,... y unos policías.

Sin más dilación, el verdugo ejecutó al blasfemo entre una multitud sedienta de sangre. No había pena. Todos eran cómplices de su sentencia.

Sinceramente, no lo entiendo.

lunes, 23 de febrero de 2009

Ahogándome...

Todo se viene abajo, hoy muero en vida, mañana vuelvo a nacer... Y lo único que queda es el reflejo de aquel bello paisaje. Soy libre y nado por las aguas salvajes que salen de tu mirada. Triste mirada, condenada por la guerra, condenada por el hambre.
Emprendí un viaje hacia la nada no se sabe cuanto tiempo atrás, buscando algo por lo que apreciarnos... Metido en esa puesta de sol, arena entre mi cuerpo, no viendo más allá del punto donde se une la vida con la muerte, el mar con el cielo. Durante unos segundos, las aguas ahora brotan de mis ojos, ardientes de conocer, el porqué de mi condena.
Yo soy como el mar, camino en el alambre de mis resacas, algunas veces para sentir, de costumbre, para olvidar. Yo no aprecio la vida, morir es de ley y tenerle miedo de cobardes.
Por eso creo en el mar, ajusticiero de valientes que en un pasado glorioso osaron a dominar lo indomable, atrevidos que obviamente fracasaron. El mar es lo único que nos queda de libertad. Es libre y desafía a esta calamidad mal llamada “Planeta Tierra”.
Lo aprecio, yo también quiero ajusticiar, luchar y salir victorioso. Pero soy débil, siento pena por el mundo, siento pena por este injusto mundo.

lunes, 9 de febrero de 2009

Peligro Social.

A todas los Cuerpos y Fuerzas de opresión:


Seguimos en pie.

El mundo se nos viene encima.

Ya no hay marcha atrás. Ya no.

¿Porqué me habláis de paz? Si al rico le interesa la guerra.

¿Porqué me habláis de igualdad? Si sólo llora una parte.

¿Porqué me habláis de bondad? Si somos cómplices de su miseria.

¿Porqué me habláis de justicia? Si nadie os condena.

¿Porqué me habláis de amor? Si su dueño es el dinero.

¿Porqué me habláis de solidaridad? Si creastéis la globalización.

Quizás sólo es cosa mía, quizás sólo es cosa del mundo...