Abandonado, completamente alejado... De quien decía ser, de a quien debía acudir, malherido, malhumorado, mala gente o buena gente.
Caminante no hace camino, pero encuentra cobijo en su pobre despertar. Ladran, luego cabalgamos, hacia un futuro incierto donde no hay rendición, donde nada llega a tu corazón.
Triste mundo, cruel cruzada, sabia mirada que acompaña la luna con la voz de los felinos, que maúllan sin cesar, que caminan aunque sea a tu pesar.
No bajamos, no. No te reveles, no. No sufras, no llores, no vivas... Tranquilo, yo ya estoy muerto.
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