viernes, 30 de octubre de 2009

Confiesate.

Que hoy no consigo ni verte, se ha hecho tarde y parece no importar. La gélida noche nos guía a una cálida luna que nos aguarda, y lo hace en tu coraje.

¿Fue el alcohol o fue mi enagenación transitoria? Pero yo vi a dios, y lo vi convencido. Me prometió el sol y desde entonces no ha dejado de llover.

Anteayer sentí la pobreza y no supe articular palabra, quise redimir mis penas, y lo único que logré fue el abrazo de mi conciencia. Decidí acudir a dios, pero ya no estaba.

Muerte y religión van de la mano... pero esa es otra historia. Hoy toca olvidar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario