viernes, 27 de febrero de 2009

Y no lo entiendo.

Suplicando clemencia, arrodillado el blasfemo ante vuestras Cortes. Cortes de asesinos escudados en Estados, inmunidad gratuíta... Sinceramente, no lo entiendo.

-¿Por qué me condenáis si sólo robe un trozo de pan para mi familia?

-Porque el Código Penal, condena al que roba. Porque en "beneficio" de nuestros habitantes, tenemos una Ley y unos jueces, y unos juzgados,... y unos policías.

-¿Por qué no condenáis a los que mandaron construir una valla? Una valla 3 metros más alta, más grande y más espinosa. 3 metros de libertad, tan sólo 3 metros. Baje a la calle y de usted 3 o 4 pasos... Ahora pregúntese porque en esa ínfima distancia, mueren personas.

-¿Porqúe me juzgáis si lo único que hice fue pensar por mí mismo?

-Porque este mundo no está echo para pensar. Porque para algo, como ya dije antes, existe una Ley, y unos jueces, y unos juzgados,... y unos policías.

Sin más dilación, el verdugo ejecutó al blasfemo entre una multitud sedienta de sangre. No había pena. Todos eran cómplices de su sentencia.

Sinceramente, no lo entiendo.

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