jueves, 12 de marzo de 2009

Porque no me devuelves el sol.

A menudo me entran dudas, escalofríos recorren mi cuerpo como si de un abismo se tratara. Hace tiempo que el cielo se volvió oscuro, se le apagó la luz al día y nuestro mundo dejó de sentir. Pienso constantemente en aquella noche, noche en la que el sol decidió no volver a salir, aquella noche eterna...

Me pregunto si los fugaces rayos de luz que percibo son reales. La incertidumbre se apodera de mí. No, no lo creo. Tal vez, sólo sea, el reflejo de un cigarro encendido, que se ahoga en unas últimas caladas eternas.

Todo lo demás, humo, polvo y cenizas.

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